Las pistas proveen evidencia cuestionable para las entradas correctas. En 1-vertical, por ejemplo, la pista es una palabra de cuatro letras que se refiere a un color. Ya sea "gris" como "rosa" encajan con la pista, pero sólo "gris" encaja con 2-horizontal, "trota", y con 4-horizontal, "gastar". Estas úlimas entradas son hipótesis auxiliares que nos llevaron a preferir "gris" sobre "rosa". Esas entradas, a su vez, encajan con la evidencia de sus pistas y con el razonamiento de otras entradas. En la evidencia de su pista, 2-horizontal podría ser "corre". Sin embargo eso no encajaría con 3-vertical, "tras". Y así sucesivamente. En esta analogía las pistas proveen evidencia para una palabra, y su ajuste con otras palabras provee de razones auxiliares para una entrada.
Nuestra entrada de hecho es la que haremos con base en las pistas y en otras entradas que ya hicimos previamente. La entrada verdadera, sin embargo, es la que haríamos si todas las entradas que la intersectan fueran verdaderas. Las entradas que se intersectan son verdaderas, a su vez, si encajan tanto con sus pistas como con las entradas con las que se intersectan. La verdad de cualquier entrada depende de lograr que todo el rompecabezas encaje. Cualquiera que pueda ser la verdad, requiere encajar holísticamente con todas las posibles razones y evidencias.
En este punto la analogía se rompe. Para un crucigrama, podríamos pensar que la respuesta correcta es la que corresponde con la que el creador del rompecabezas tenía en mente. Las pistas, y los modos en que las palabras encajan entre sí, son meros modos de adivinar lo que el creador del rompecabezas estaba pensando. Para los sin Dios, sin embargo, el mundo real no tiene creador. No existe ninguna mente divina para que adivinemos.
La estructura del razonamiento evaluativo es similar. Por un lado, nuestros juicios tratan de encajar con nuestras emociones reales. Por el otro, nuestros juicios deben encajar con juicios auxiliares que asumimos con base en evidencias pasadas y razonamientos.
Emociones libres de distorsión
Nuestras verdaderas emociones son evidencias para nuestros juicios emocionales, pero no son las únicas evidencias. Nuestra hipótesis primaria de que sentiremos cierta emoción no se hace solamente frente a la evidencia de nuestras emociones reales. Se hace en conjunto con la hipótesis auxiliar de que estamos evitando los tipos de distorsión a los que las emociones son propensas.
2 de febrero de 2013
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (8 de 11)
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24 de enero de 2013
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (7 de 11)
Inclusive en experimentos nada sofisticados, la evidencia nunca es lógicamente concluyente. Supongamos que la hipótesis del científico implica que un voltímetro medirá cierto voltaje. Si el voltaje es diferente de lo que predijo, entonces podría ser que su hipótesis está mal, o podría ser que nadie haya calibrado correctamente el voltímetro, o que su aguja esté doblada, etc. La situación es mucho más complicada en un experimento físico de alta energía efectuado para detectar una partícula desconocida hasta entonces. Los físicos deben asumir cantidades enormes de teoría física, y llevar a cabo cálculos complejos, para obtener una predicción. Si la predicción es equivocada, podría ser porque la partícula hipotética no existe, o podría ser algún problema ya sea en el resto de la teoría o en el diseño experimental.
Sólo si las suposiciones están mejor confirmadas que la hipótesis puede el científico concluir algo. En el balance de las probabilidades, es la hipótesis a la que las evidencias desmienten y no a las suposiciones. Las suposiciones están mejor confirmadas que la hipótesis si fueron previamente sujetas a comprobación y si encajan con otras suposiciones de la teoría general del científico.
En el párrafo introductorio a este capítulo, Quine ofreció, como metáfora para el holismo de la ciencia, la idea de una "tela" o de un "campo de fuerza" de las creencias científicas desgarrado solamente en los bordes por las evidencias. Tal vez sería más familiar la metáfora de Susan Haack de un crucigrama. (Haack 1993:84-86) Consideren el siguiente sencillo ejemplo:
Horizontales:
2. Un caballo a paso veloz.
4. Usar dinero para comprar.
Verticales:
1. Un Tono entre el negro y el blanco.
3. A continuación de, aplicado al espacio o al tiempo.
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15 de enero de 2013
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (6 de 11)
La interpretación más natural presenta un problema para el punto de vista de que el juicio de X respecto de que Y merece su ira expresa meramente ira hacia Y. En dicha interpretación, las emociones racionales son condicionales, son emociones hipotéticas, no verdaderas. Así, no son emociones reales, las que hacen que las cosas le importen a X. Si, como se requeriría para evitar el primer problema, sus emociones racionales fueran solamente un conjunto editado de sus emociones reales, del que se eliminaran las emociones inapropiadas, entonces la conexión con lo que importa seguiría existiendo. Su conjunto editado de emociones reales seguiría siendo un conjunto de emociones reales. Sin embargo, para evitar el segundo problema, la teoría de las emociones racionales debe añadir emociones que X de hecho no siente. Estas emociones condicionales no son emociones reales. En algunas situaciones hipotéticas, la nueva información resultaría en que X adquiriera emociones que de hecho no siente. La nueva información sobre Y llevaría a X, en circunstancias hipotéticas, a estar enojada con Y. El enojo en circunstancias hipotéticas, sin embargo, no es enojo real. Por lo tanto su juicio de que Y merece la ira de X no expresa ira verdadera hacia Y.
No deberíamos pensar en los juicios emocionales como emociones en lo más mínimo. Los juicios emocionales son hipótesis sobre las emociones que sentiríamos en condiciones libres de errores. Las hipótesis no son emociones. Las hipótesis pueden ser exactas o inexactas, correctas o equivocadas, verdaderas o falsas. Las hipótesis pueden ser confirmadas o desmentidas por nueva evidencia. A pesar de su nombre, los juicios emocionales son más como las creencias. Son creencias inciertas sobre lo que la gente concluiría en circunstancias hipotéticas. Ahora bien, sin embargo, si tomamos a los juicios como modos de creencias, entonces debemos enfrentar el problema de conectar los juicios emocionales con sus emociones cognadas.
Comprobación de hipótesis
La conclusión de la sección previa fue que nuestros juicios emocionales son hipótesis que predicen las emociones que sentiríamos en condiciones libres de distorsiones. Las hipótesis pueden ser confirmadas o desmentidas por evidencias. La comprobación de hipótesis es holística.
Una imagen simplista de razonamiento científico va así. Un científico formula una hipótesis general, efectúa un experimento, y confirma o desmiente concluyentemente la hipótesis. Esta simple imagen está equivocada porque siempre que un científico comprueba una hipótesis, debe hacer suposiciones sobre el ambiente del experimento, sobre el equipo que usa, y sobre otros aspectos de la teoría científica. Si su experimento no logra producir el resultado predicho por la hipótesis, entonces él sólo puede concluir lógicamente ya sea que su hipótesis está mal o que una o más de sus suposiciones están mal. Él no puede inferir concluyentemente que su hipótesis está equivocada.
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6 de enero de 2013
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (5 de 11)
Debido a que son tantas las maneras en que la emoción puede equivocarse, el punto de vista simple de que un juicio de valor emocional expresa la emoción cognada no puede ser cierto. El juicio de una persona X respecto de que otra persona Y merece su ira hace más que sólo expresarle su ira a la persona Y. En un recuento racional de las emociones y de los juicios emocionales, la persona X juzga que Y merecería su ira sólo si X estuviera enojado con él y siempre que estuviera libre de todos los tipos de distorsión a las que son propensas las emociones, o al menos siempre que fuera capaz de descartarlas. Cuando X juzga que Y merece su ira, eso también implica para X que no está cometiendo ninguno de esos errores. Si este recuento de juicios emocionales es aproximadamente cierto, entonces los juicios emocionales expresan emociones condicionales, emociones que podríamos no sentir de hecho, pero que sentiríamos si estuviéramos en las circunstancias correctas, y libres de distorsión.
Las emociones racionales pueden diferir de las emociones reales de dos modos. Podemos ilustrarlo enfocándonos en un modo en que las emociones pueden estar equivocadas, el de depender de creencias falsas.
Primero, supongamos que una persona X está enojada con otra Y. Y ya sea descubre más información o descubre que algunas de las creencias sobre Y eran falsas --descubrir, por ejemplo, que Y no cometió algunos de los hechos por los que X está enojada con él-- eso podría llevar a X a disminuir su enojo hacia Y. A pesar de que X esté enojada con Y, más información eliminaría su ira, y entonces Y no merecería su ira.
Segundo, supongamos que X no está de verdad enojada, pero en cambio es neutral hacia Y. Descubrir más información o que algunas de sus creencias sobre él son falsas --descubrir por ejemplo, que Y cometió algunos de lo hechos que X creía previamente que no había cometido-- podría hacer que X se enojara con Y. Aunque X no estaba enojada con Y, más información la haría enojarse con Y y por lo tanto hacerlo merecedor de su ira.
Notemos algo importante. Para tratar el segundo tipo de caso, el recuento de las emociones racionales usa una emoción hipotética que X no siente de verdad. En el segundo caso X no está enojada con Y, aunque si supiera más, entonces se enojaría. Sus emociones racionales son emociones hipotéticas que ella sentiría sólo si estuviera completa y correctamente informada. ¿Y qué son esas emociones racionales?
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28 de diciembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (4 de 11)
Juicios y Emociones
Las emociones están involucradas en tipos muy específicos de juicios de valor, como cuando juzgamos que alguien es admirable o despreciable o juzgamos un evento como disfrutable o aburrido. Y ya sea que las emociones tengan juicios de valor cognados (admiración/admirable) o podamos constuir fácilmente un juicio de valor asociativo (ira/merecedor de ira). La perspectiva más simple de los juicios evaluativos sería que un juicio emocional exprese la emoción cognada. Cuando decimos que esto y lo otro es aburrido, estamos expresando nuestro aburrimiento de hecho con ello. Este punto de vista hace automáticamente una conexión con un juicio emocional y su emoción cognada. Sin embargo, este punto de vista implica que los juicios, como expresiones de la emoción, no son del tipo de cosa que pueda ser cierta o falsa.El punto de vista de que los juicios emocionales son expresiones de su emoción cognada hace a la conexión entre juicio y emoción demasiado apretada. Alguien que está en duelo por la reciente pérdida de un ser amado podría ser incapaz de disfrutar la vida, sin embargo puede juzgar sinceramente que la vida es, de hecho, disfrutable. No deberíamos tomar el juicio de esa persona de que la vida es disfrutable como una expresión de su disfrute de la vida. En su luto, no está disfrutando la vida para nada. Cuando hacemos juicios emocionales, tratamos de compensar cualquier factor inusual que creamos que podría estar afectando a nuestras emociones y nos está llevando por mal camino en nuestros juicios.
Los juicios emocionales son predicciones respecto de las emociones que tendríamos en circunstancias posibles (pero rara vez reales) en las que estamos libres de las distorsiones a las que las emociones son propensas. Algunas veces nuestra emoción real es la misma que la emoción que predijimos, y algunas veces no lo es. Sin embargo, las emociones predecidas no son emociones reales.
Para ver esto, imaginemos a alguien que no admira a cierta figura pública, pero que predice que se volvería un admirador si supiera más sobre ella. Su predicción no es la verdadera emoción de admiración.
De modo similar, alguien puede predecir, hoy, que cuando un amigo suyo mayor muera en el futuro, se sentirá triste y apenado. Juzga correctamente que la muerte de su amigo será un evento triste para él. Juzgar dicho evento futuro como algo triste y predecir su pena futura no es de hecho estar de luto en el presente. El juicio y la emoción son diferentes.
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19 de diciembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (3 de 11)
Ahora tenemos un problema. (Smith 1994:4-13)Deacuerdo con la concepción común de las creencias, las creencias son desapasionadas e inhertes. No nos conmueven, ni nos enganchan, ni nos dan razones para preocuparnos. No tienen ninguna fuerza emotiva. Si los juicios emocionales tienen fuerza emotiva y las creencias no, entonces los juicios emocionales aparentemente no pueden ser creencias.
Nuestro dilema es el siguiente: Si los juicios emocionales son creencias, entonces parecen perder el contacto con lo que importa. Sin embargo si los juicios emocionales no son creencias, entonces parecen perder contacto con la verdad.
Podemos expresar el problema de otro modo. Los juicios emocionales tiene cierto rol funcional en nuestra psicología. ¿Qué tipo de estado psicológico son? cualquier tipo de estado psicológico que encaje con dicho rol funcional. (Gibbard 1990:71-75) El rol funcional de los juicios emocionales tiene dos partes:
(1) Estamos dispuestos a incluírlos en nuestros razonamientos, en nuestras predicciones, en la construcción de nuestros argumentos, y a afirmarlos en nuestras conversaciones.
(2) Estamos dispuestos a ser conmovidos por ellos, a estar emocionalmente enganchados por ellos, y a hacer que nos importen.
Podemos pensar en tres tipos posibles de ocupantes para este rol. Los ocupantes podrían ser las emociones, podrían ser las creencias, o podrían ser de otro tipo especial de estado psicológico para el que aún no tenemos un nombre. Tal vez, en esta tercer opción, los juicios son combinaciones de estados que podríamos llamar 'creemociones' o 'emocieencias'). En la siguiente sección, veremos que no son emociones. En la sección final, vermos que, contraria a la opinión filosófica común, las creencias respecto de las emociones en condiciones libres de errores están conectadas a una fuerza emotiva. Si la concepción de las creencias como desconectadas de nuestras emociones está errada, entonces no necesitamos postular un tipo de estado psicológico especial, sui generis, para cumplir el rol de los juicios emocionales. Si tales creencias tienen fuerza emotiva, entonces podemos ver a los juicios emocionales como creencias y por lo mismo como valorables en tanto a su veracidad o falsedad.
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10 de diciembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (2 de 11)
Lo que importa es algo particular para cada uno de nosotros. Frecuentemente nos encontramos con actividades diferentes disfrutables-para-cada-uno-de-nosotros, o con personas distintas merecedoras de la ira de cada uno de nosotros. Algunas veces necesitamos una respuesta coordinada a un evento o persona. Entonces necesitamos compartir los juicios emocionales: Lo que él hizo merece la ira de todos. En asuntos de moralidad interpersonal, debemos hacer juicios emocionales que son universales. Para darnos cuenta de lo que nos importa a cada uno, sin embargo, necesitamos hacer sólo juicios emocionales particulares.
Nuestra búsqueda no es solamente de lo que se siente como que importa, sino de o que de verdad importa. ¿Pueden nuestros juicios emocionales ser verdaderos? La pregunta sobre la veracidad nos ocupará por varios de los siguientes capítulos. ¿Tenemos suficientes razones para pensar que un juicio emocional es el tipo de cosa que puede ser verdadera? Esperamos veracidad de nuestras creencias pero no de nuestros deseos, emociones, y otros estados mentales. La pregunta de si los juicios emocionales pueden ser verdad depende de la pregunta previa de si son el tipo de cosas, o creencias, que pueden ser verdaderos o falsos o de si son algo más, tales como expresiones de nuestros sentimientos, que no pueden ser verdad o mentira. Son los juicios emocionales creencias?
Los juicios emocionales son hipótesis sobre las emociones que tendríamos bajo condiciones libres de distrosión. Los juicios emocionales predicen nuestras emociones en circunstancias posibles, pero inexistentes.
Por un lado, los juicios emocionales parecen creencias. La actitud más natural hacia una hipótesis o predicción es cognitiva. Postulamos, asumimos, consideramos, estamos seguros que, o estamos convencidos de una hipótesis. Cuando pensamos que una hipótesis es verdadera, entonces creemos en ella. Las predicciones son cognitivas, no emotivas. Las predicciones son creencias sobre qué sentiríamos en circunstancias ideales. Los juicios emocionales tienen un rol cognitivo.
Por otro lado, los juicios emocionales parecen emociones. Los juicios emocionales son evaluativos. Cuando hablamos de alguien que es admirable, o merecedor de ira, ya cruzamos la línea entre juicios de hechos y juicios evaluativos. Los juicios evaluativos tienen algo que los juicios factuales no tienen: nos tocan de cierto modo; nos enganchan; nos dan razones para preocuparnos o actuar. El filósofo Peter Railton lo pone de este modo: "Sería una concepción intolerablemente alienada del bien de alguien imaginar que dicho bien podría fallar de cualquier modo en engancharlo." (Railton 1986:9) Cualquier respuesta a la pregunta de qué es significativo debe ser una respuesta que nos importe; queremos una pregunta que enganche nuestras emociones. Los juicios emocionales tienen fuerza emotiva.
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1 de diciembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C10-Holismo (1 de 11)
Capítulo 10
"La totalidad de lo que llamamos nuestros conocimientos o creencias, desde las materias más casuales como geografía e historia a las más profundas leyes de física atómica o hasta las matemáticas puras o la lógica, son productos hechos por el hombre que tocan a la experiencia sólo por los bordes. O, para cambiar la imagen mental, la ciencia en su totalidad es como un campo de fuerza cuyas condiciones fronterizas son la experiencia. Un conflicto con la experiencia en la periferia ocasiona reajustes al interior del campo.... Pero el campo en su totalidad es tan indeterminado por las condiciones fronterizas, la experiencia, que hay mucho espacio de elección respecto de qué afirmaciones re-evaluar a la luz de cualquier experiencia contraria específica. Ninguna experiencia particular está ligada con ninguna afirmación en particular al interior del campo, excepto indirectamente por consideraciones de equilibrio que afectan al campo como un todo"
- Willard Van Orman Quine (1908-2000) “Dos dogmas del empirismo”, §6, en Desde un punto de vista lógico (Quine 1953)
Nuestros juicios emocionales nos dan una guía hacia lo que de verdad importa. Nos proveen una pauta, no obstante, que es diversa, plural, y particular.
Lo que importa es diverso porque hemos visto que ningún tipo único de cosa es todo lo que importa. Ni siquiera tener experiencias dichosas, cumplir con nuestro potencial humano, ni satisfacer nuestros deseos son todo lo que nos importa. Los juicios emocionales, por otra parte, capturan la diversidad total de lo que es potencialmente significativo.
Lo que importa es plural porque las cosas no nos importan sólo de un modo. Algunas cosas nos maravillan mientras que otras nos disgustan. Amamos a algunas personas mientras que otras nos hacen enojar. Los juicios emocionales capturan esta pluralidad de sentidos. Los juicios emocionales no requieren de una evaluación general única de qué tan valioso o significativo es algo. Las personas, cosas y eventos diferentes importan en una pluralidad de formas distintas.
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22 de noviembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (8 de 8)
Consideremos el siguiente ejemplo. Alguien está caminando entre hierba alta cuando ve una cuerda suelta parcialmente escondida por el pasto. Cree que se trata de una serpiente venenosa. Se paraliza de miedo, su atención enfocada en la serpiente. Por un largo rato no puede moverse. Cada pequeño movimiento en el pasto, y cada sonido crujiente, los interpreta como provocados por la serpiente. Sólo tras un minuto o dos es capaz de discernir evidencia contraria a su creencia de que la cuerda es una serpiente. Al final su trenzado, su inmobilidad, y el hecho de que no se aleja lo convencen de que está viendo un trozo de cuerda. El mecanismo de miedo humano debe funcionar así: La gente propensa a perder interés frente al peligro no lograría vivir mucho. La especie humana no hubiera sobrevivido tanto tiempo si la gente tuviera que ocuparse en deliberaciones sin fin antes de paralizarse en situaciones peligrosas.
Así que la sensibilidad de las emociones hacia las razones está en tensión con su rol en la toma de decisiones. El resultado es hacer que la respuesta de las emociones a las razones sea frecuentemente gradual, y una respuesta que, muy seguido requerirá de ayuda. Las emociones alejan la atención de una persona de información que podría resultar relevante. Frecuentemente tomará tiempo, y la ayuda de amigos y terapeutas, para que una persona vea sus distorciones y negaciones y haga cambios emocionales. "El amor es ciego", dice un dicho, ilustrando cómo las emociones poderosas llevan a la toma de decisiones a su fin. "Cásate aprisa, arrepiéntete en el ocio", dice otro dicho, ilustrando como incluso las emociones más poderosas pueden, con el tiempo, responder a razones.
La capacidad de respuesta de las emociones a las razones es lenta y social en lugar de instantánea e individual. Así, algunas personas (especialmente los filósofos) pueden dejar de ver que las emociones pueden ser racionales. Si nuestro paradigma de racionalidad requiere que la racionalidad sea una respuesta instantánea e individual a razones, entonces deberíamos cambiar nuestro paradigma.
Si las emociones pueden ser racionales, entonces podemos hacer juicios emocionales. Si una emoción puede responder a razones, entonces juzgar si esto o lo otro es digno de esa emoción es posible. Un juicio emocional es una predicción: Esto y lo otro son dignos de una emoción particular nuestra siempre que podamos evitar todas las distorsiones a las que las emociones tienden, entonces tendríamos esa emoción. La emoción que sentimos de hecho por esto o lo otro es evidencia de que esto o lo otro son dignos de esa emoción, pero no es evidencia concluyente. Debemos hacer más que sólo ponernos en contacto con nuestros sentimientos. Debemos inquirir rigurosamente respecto de qué tan apropiados son.
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13 de noviembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (7 de 8)
Algunas veces, sin embargo, las emociones de la gente no responden apropiadamente a sus situaciones. Los ejemplos son de gente que tiene depresión, desórdenes de ansiedad, o problemas de manejo de su ira. Estar triste en circunstancias tristes es apropiado, igual que estar preocupado en situaciones preocupantes, y sentir ira frente a las injusticias. Con todo, estar triste, preocupado, o irritable cuando la situación no lo amerita no es apropiado. Las emociones se vuelven entonces disfuncionales.
Aún así, hay formas cognitivas de terapia que pueden ayudar a la gente con desórdenes emocionales. Esas técnicas se basan en el conocimiento que subyace a las emociones disfuncionales --conocimiento ni verdadero ni válido, sino falaz y distorsionado. Las formas cognitivas de terapia no actúan directamente sobre las emociones disfuncionales, sino que actúan sobre los pensamientos distorcionados que están detrás de ellas. Las emociones disfuncionales responden a razones, pero se basan en malas razones. La terapia ayuda a la persona a identificar las suposiciones que está haciendo o los pensamientos que tiene automáticamente en esas situaciones. La terapia ayuda entonces a la persona a entender el modo en que sus suposiciones son falaces o distorcionadas, y a "contestarle" a sus pensamientos automáticos. Mientras que la persona se vuelve habilidosa en identifica y arreglar sus distorsiones cognitivas, sus emociones, con el tiempo y la ayuda de su terapeuta, cambiarán y se volverán más apropiadas.
Por ejemplo, alguien que está deprimido y es incapaz de estimarse a si mismo adecuadamente descubrirá que sus sentimientos negativos están basados en suposiciones distorsionadas que llegan a su mente automáticamente. Podría enfocarse en comentarios negativos recibidos en el trabajo excluyendo comentarios positivos más numerosos. Podría tomarse de modo personal el comportamiento de otros. Tal vez podría relacionar la aspereza de su jefe con el enojo de este mismo hacia él, cuando, la causa más probable es que su jefe durmió mal la noche anterior. Podría ser un perfeccionista, y fracasar continuamente ante si mismo porque asume que una tarea que no fue ejecutada perfectamente no se hizo bien. Por medio de hacerle revisar esos patrones de inferencias falaces y convencerse de lo contrario, su terapeuta puede lograr gradualmente un cambio en su auto-estima y en su estado de ánimo.
El mehollo de esta discusión de la racionalidad de las emociones está contenido en la oración anterior. Las emociones responden a razones, pero frecuentemente responden sólo gradualmente y con ayuda. La explicación de porqué la respuesta es gradual es que nuestras emociones tienen dos trabajos. No sólo deben responder con precisión al mundo que nos rodea, sino que deben guiar nuestras decisiones. Es la racionalidad estratégica de las emociones la que retarda sus respuestas a las razones. Las emociones evitan que la toma de decisiones sea una tarea infinitamente tardada. Para hacerlo, enfocan nuestra atención en lo que aprendieron, correcta o erroneamente, que era información relevante. Simultáneamente alejan nuestra atención de lo que suponen que es información irrelevante. Al hacerle así, las emociones hacen que nos sea difícil poner atención a información que podría ser evidencia contraria. Así que nuestra respuesta a evidencia contraria será lenta, y podría requerir ayuda.
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4 de noviembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (6 de 8)
En su libro, El error de Descartes: Emoción, razón, y el cerebro humano, Antonio Damasio describe cómo es que las emociones no sólo son útiles, sino esenciales, para tomar decisiones. (Damasio 1994:170-175) Para la persona que elige entre el lucro y la lealtad, establecer un enorme cálculo es hasta donde la racionalidad pura y desapegada puede llegar. Damasio sostiene, sin embargo, que, en una decisión de ese estilo, una persona usará sus corazonadas respecto a sus opciones. Las corazonadas (que Damasio llama "marcadores somáticos") son respuestas emocionales que aprendemos de la experiencia y que dirigen nuestras decisiones. Tal vez aquí, sus corazonadas enfoquen su atención en lo mal que se sentirá al traicionar a su amigo y le adviertan en contra de esta opción. Por lo tanto, sus emociones cerrarán el cálculo potencialmente infinito, algo que la racionalidad desapegada no podría hacer por sí sola.
Damasio estudió a pacientes que, debido a daños en su corteza prefrontal, eran incapaces de usar sus emociones en sus deliberaciones racionales. Tales pacientes parecían, en apariencia, como si no hubieran sido afectados por sus heridas. Su inteligencia, su conocimiento del mundo, sus habilidades y su entendimiento de moralidad convencional permanecían iguales que antes del daño. Sin embargo, sus vidas estaban fracasando miserablemente --no podían ni trabajar, ni hacer o mantener planes, ni mantener sus compromisos con otros. Podían pasar por largos procesos de deliberación cognitiva sobre qué hacer, pero no podían tomar decisiones. Con sus sistemas emocionales dañados, perdieron su racionalidad estratégica. Necesitaban procesos emocionales sanos para tomar decisiones.
Racionalidad cognitiva
Las emociones responden en su mayoría a razones de manera bastante directa. Nos entristecemos cuando oímos que un amigo está enfermo, pero nuestra tristeza se disipa cuando nos enteramos de que estábamos equivocados y que nuestro amigo está bien. Admiramos a alguien cuando oímos que ganó un premio, pero dejamos de admirarlo cuando nos enteramos de que hizo trampa. Nuestro enojo con alguien se disipa cuando nos damos cuenta que no dijo lo que creíamos que había dicho. Cuando las razones son suficientemente obvias, las emociones son por lo común racionales.
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26 de octubre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (5 de 8)
Supongamos que alguien tiene que elegir entre un trato de negocios redituable y la lealtad a un amigo. Para decidir, tendría que empezar por imaginar todos los variados escenarios que pudieran nacer de cada opción. Tendría que imaginar qué pasaría cuando su amigo se diera cuenta de su traición, como sería vivir sin ese lucro, lo que su familia pensaría, lo que sus empleados pensarían, y así sucesivamente. Luego tendría que imaginar todas las consecuencias de todos esos escenarios imaginarios. Luego intentar saber la probabilidad de que suceda cada escenario. El cálculo es inmenso.
En su libro, La racionalidad de las emociones, Ronald de Sousa explicó cómo las emociones son suficientes para resolver el susodicho problema de toma de decisiones. (de Sousa 1987:192-196) Nuestras memorias contienen un montón de información. Un poco de ella es relevante para la decisión que enfrentamos, y la demás no. En el ejemplo arriba citado, la personalidad de su amigo y qué tan lucrativo sea el negocio son información relevante, pero el precio del maís en Chicago y el color de su coche son irrelevantes. La cantidad de información irrelevante en su memoria es vasta, y su vastedad crea este problema: ¿Cómo saber cuando una pieza dada de información es relevante a menos que se la localice y se la examine? No se puede saber su relevancia por adelantado. Sin embargo, si se tiene que localizar y reflexionar respecto de cada trozo de información en la memoria para saber si es relevante para una decisión, entonces el proceso de toma de decisiones es potencialmente interminable.
La racionalidad pura y sin emociones nos puede traer solamente hasta aquí. En cambio, las hipótesis de de Sousa es que nuestra toma de decisiones no es carente de emociones. El rol de nuestras respuestas emocionales a la situación que enfrentemos es enfocarnos hacia algunas partes de la información y alejarnos de otras. Las emociones resaltan algunos trozos de información para nuestra decisión, y nos lleva a ignorar el resto. Hemos aprendido nuestras respuestas emocionales de la experiencia, y si aprendimos bien, entonces nuestras emociones resolverán el problema de la relevancia. Las respuestas emocionales aprendidas nos permiten tomar decisiones en una cantidad de tiempo razonable. Las emociones son racionales en un sentido estratégico.
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17 de octubre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (4 de 8)
Notemos cómo este recuento de los juicios emocionales requiere que las emociones sean racionales, o que respondan a razones. En esta idea del juicio, las emociones cambian en respuesta a la evidencia. Si no cambiaran respondiendo a nueva información, entonces la emoción predicha siempre sería la misma que sus emociones actuales. Mucha gente pensará que la idea de que las emociones son racionales es extraña. La gente piensa en las emociones como el paradigma mismo de lo irracional. Creen que cuando alguien actúa debido a una emoción, esa persona no está actuando según razón. La gente habla de estar "poseído" o "embargado" por una emoción, o de estar "paralizado" o "consumido" por sentimientos. Piensan que las emociones se entrometen en la mente consciente y racional, tal vez vengan del pozo de los impulsos inconscientes o instintivos. La vieja terminología para las emociones, las "pasiones", incita a la gente a pensarse como víctimas pasivas de sus sentimientos.
Dicha visión de las emociones está equivocada y es engañosa. Debemos remplazar esa anticuada visión de una separación estricta de las emociones y la razón con un punto de vista más balanceado.
Las emociones son racionales tanto estratégicamente como cognitivamente. Las emociones son racionales estratégicamente porque nos ayudan a actuar en el mundo. No sólo son útiles; son necesarias. Sin emociones, no podríamos decidir qué hacer. Las emociones son racionales cognitivamente porque responden a nuestras creencias respecto de nosotros mismos, el mundo, y el futuro, y responden también a nuestras evaluaciones auxiliares. Si no fuera así, entonces los tipos de psicoterapia cognitiva no funcionarían. Sin embargo, las racionalidades estratégica y cognitiva de las emociones están en tensión entre sí, con la estratégica actuando para disfrazar a la cognitiva. Déjenme explicarles.
Racionalidad estratégica
La gente suele pensar que las emociones estorban en la toma de decisiones racionales, que se entrometen en el pensamiento sereno y deliberativo necesario para las buenas decisiones. Sin embargo, resulta que, de hecho, no podemos decidir sin que nuestras emociones jueguen un papel. Los teóricos han señalado dos modos en que las emociones se involucran en la toma de decisiones racional. Ambos argumentos se basan en el hecho de que, de algún modo, sabemos demasiado.
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8 de octubre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (3 de 8)
En la búsqueda de sentido, hacemos juicios emocionales muy particulares, juicios desde nuestras propias circunstancias particulares. Podemos ver esto más claramente para una emoción sumamente personal como el disfrute. Una persona sólo necesita saber si una actividad es disfrutable-para-ella para que esa actividad le importe. No necesita saber si la actividad es disfrutable-para-todos.
También podemos ver la particularidad del juicio en otras emociones. Una persona necesita saber si alguien más merece su admiración para que ese alguien más le importe. Sólo necesitaría saber si ese alguien es admirable universalmente si es que está intentando conseguir la cooperación de otros en un proyecto moral. Otra persona merece la admiración de la primera (es admirable-para-ella) si bajo condiciones libres de distorsión siguiera admirandola. Otra persona merece admiración (es admirable) si bajo condiciones libres de distorsión, todos la admiraran. Los juicios particulares son mucho más fáciles de hacer. Sin embargo, los juicios de otros serán algo que la susodicha persona tome en cuenta en su propia reflexión.
Hacer un juicio emocional es un proceso intelectual intrincado. Por ejemplo, tomemos el juicio de la persona de arriba de que otro individuo es digno de su admiración. Cuando esta juzga que él es admirable-para-ella, está prediciendo que lo admiraría si su admiración estuviera libre de las distorsiones a las que la emoción de admiración es propensa. Su indagación tendría que proceder en muchos frentes. Tendría que hacer un examen de hechos para tener todas las creencias verdaderas relevantes sobre su personaje admirado y su historia. Tendría que examinar su propia psicología para descontar sus propios caprichos psicológicos. Tendría que hacer una investigación normativa para verificar que sus evaluaciones auxiliares fueran correctas. Tendría que asegurarse de que sus sentimientos y sus motivaciones fueran proporcionados a su evauación. Y si, tras hacer este examen, aún siente admiración por él, entonces debería concluir que merece dicha admiración.
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29 de septiembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (2 de 8)
El modo de evitar los posibles errores de la teoría del valor del deseo verdadero fue remplazarla con la teoría del deseo racional. En esta segunda teoría, lo que es deseable de verdad para nosotros es lo que desearíamos si fuéramos saludables psicológicamente, si razonáramos correctamente, y estuviéramos totalmente informados con respecto al mundo. En lugar de usar nuestros deseos verdaderos de esto y lo otro, usamos nuestro juicio de que esto y lo otro son deseables como guía de su valor.
De manera similar, el modo de evitar los posibles errores de la teoría del valor de la emoción real es remplazarla con la teoría de la emoción racional. Aquello que de verdad es digno de la emoción que sentimos es aquello por lo que sentiríamos esa emoción si estuviéramos libres de las distorsiones hacia las que las emociones son propensas. Como guía sobre si esto y lo otro de verdad importan, no usamos nuestra emoción real. En cambio, usamos nuestro juicio respecto a si esto y lo otro son dignos de esa emoción.
Nuestra mejor guía a lo que es significativo o valioso no es la emoción que sentimos en este momento. En cambio, nuestro mejor guía es nuestro juicio sobre lo que es digno o se merece nuestra emoción. Esto no implica, sin embargo, que nuestras emociones de hecho sean irrelevantes. La emoción que sentimos hacia algo es buena evidencia de que ese algo es digno de merecer esa emoción. Sin embargo, debido a las distorsiones a las que son propensas las emociones, no es evidencia concluyente. Siempre tenemos que hacer mayor investigación.
Para muchas emociones, la lengua inglesa nos permite mostrar cuando alguien está haciendo un juicio emocional. Los nombres de muchas emociones tienen adjetivos afines que expresan un juicio emocional. Por ejemplo:
Admiración / Admirable
Amor / Amable
Asombro / Asombroso
Disfrute / Disfrutable
Vergüenza / Vergonzoso
Repugnancia / Repugnante
Algunas emociones no tienen un adjetivo afín para expresar un juicio emocional. Sin embargo, aún podemos expresar el juicio emocional usando frases como: "amerita", "es digno de", "se merece", o "tiene sentido tener".
Ira / Merece ira
Orgullo / Es digno de orgullo
Para cada emoción, podemos hacer el simple juicio emocional correspondiente.
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20 de septiembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C9-Juicios (1 de 8)
"Que el hombre que está enojado con las cosas correctas y con la gente correcta, y, además, del modo debido, cuando debe, y tanto tiempo como debe, sea alabado"21
- Aristóteles (384-322 B.C.E), Ética para Nicomaco (Aristóteles 1953:IV.5)
Nuestra búsqueda de sentido nos ha llevado a las emociones. Esto no es sorprendente. Después de todo, la pregunta por el sentido de la vida es la pregunta de lo que de verdad importa, y para que algo nos importe necesita enganchar a nuestras emociones. Desafortunadamente, nuestras emociones pueden ser fácilmente inadecuadas. Las emociones forman un laberinto lleno de la posibilid de giros errados.
El capítulo anterior mostró la complejidad de las emociones y los varios modos en que las emociones pueden estar equivocadas. Consideremos la ira como ejemplo. Enfocar bien nuestra ira, como observa Aristóteles en la cita introductoria, puede ser un logro difícil. La ira puede dirigirse hacia la persona equivocada -- hacia el desposeído en lugar del poderoso que la merece. La ira puede ser causada de modo inapropiado -- no por fechorías sino por una noche en vela. La intensidad de los sentimientos de ira pueden estar fuera de proporción respecto de la seriedad de la fechoría -- ira violenta excesiva, por ejemplo, hacia alguien que marcó un número equivocado. La ira puede estar basada en creencias falsas -- la pluma que alguien creía robada y por la que estaba enojado aparece en su otro saco. La ira puede basarse en evaluaciones falsas -- nadie robó la pluma, en cambio un amigo la tomó prestada. La ira puede enfocar la atención de una persona haciéndola excluir evidencia opuesta -- la ira de alguien hacia su enemigo puede cegarla respecto de las cosas buenas de este último. La ira puede llegarle a alguien sin pensar -- el condicionamiento de los circuitos de ira primitivos e indiscriminados de su cerebro pueden disparar su temperamento antes de que pueda controlarlo. Finalmente, la ira podría no llegar cuando es adecuado -- podríamos estar demasiado distantes geográficamente de la injusticia y la opresión para que nos muevan a la ira.
Juicios emocionales
Notemos cómo el problema de las emociones inapropiadas es similar al problema que aqueja la teoría de valor del deseo real. Es totalmente posible desear aquello que, al conocerlo más de cerca, resulta no ser valioso. Es también completamenet posible no desear aquello que, de conocerlo más de cerca, resultaría valioso. Antes, llamé a estos los problemas de los juicios errados y de la casualidad, respectivamente.
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11 de septiembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C8-Emociones (11 de 11)
En tercer lugar, nuestro personaje tendrá memoria del incidente, de los ladrones, de la tienda, del ruido de las armas, y de sus sentimientos de miedo. Esta será una memoria de la emoción que experimentó, pero no será en sí misma una respuesta emocional. Estas memorias declarativas de la emoción, formadas por otro sistema cerebral que incluye el hipocampo, pueden informar la segunda respuesta, o incluso disparar ocasionalmente los otros dos tipos de memoria emocional. Las memorias declarativas pueden distorsionarse, olvidarse, o reprimirse.
La fisiología compleja de las emociones abre toda clase de posibilidades de tener emociones inapropiadas. El nivel de un neurotransmisor como la serotonina en una persona podría ser demasiado bajo. Sus niveles de hormonas en la sangre podrían ser demasiado altos. Podría tener daño en su amígdala, resultando en casi nada de respuesta emocional. Podría tener daño en su corteza prefrontal, resultando en deficiencias sutiles al incorporar emociones en la toma de decisiones. Podría tener disparadores aprendidos para las respuestas emocionales que, puesto que la vía primitiva para el aprendizaje emocional no discrimina, estén dirigidos de modos inapropiados.
La ventaja de la complejidad de las emociones es esta: El camino de las emociones es nuestra mejor apuesta hasta ahora para ir hacia el sentido y el valor, pero es un camino sumamente falible, con posibles giros errados a cada paso. Las emociones tienen la estructura correcta para ser guías hacia lo valioso, pero pueden desviarnos fácilmente. Debemos buscar algún modo de hacer que el camino de las emociones sea menos falible.
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2 de septiembre de 2012
Una guia para los sin Dios: C8-Emociones (10 de 11)
Los procesos cerebrales encarnan emociones. Las emociones frecuentemente son respuestas a situaciones, personas, cosas, etc., y son en su mayoría respuestas aprendidas. Aprender supone memoria. Las emociones implican tres tipos de memoria, y cada una usa una vía distinta en el cerebro. El siguiente es un rápido resumen de esos tipos de memoria. (Damasio 1994) (Goleman 1995) (Ledoux 1996)
Imaginemos a alguien que, hace algunos años, fue un espectador involucrado en el robo de una tienda de la esquina. Se dispararon armas, y él se asustó mucho. Años después, oye un sonido que le recuerda los disparos, y responde con miedo. Tres sistemas cerebrales diferentes están relacionados con su respuesta emocional. Un tipo de respuesta emocional condicionada incluye una vía neuronal que enlaza directamente su tálamo auditivo y su amígdala. El tálamo es la región del cerebro que inicia el proceso de la información entrante. La amígdala es una masa con forma de almendra de materia gris en el sistema límbico que es crucial para la respuesta de miedo. Esta respuesta aprendida es rápida, pero no discrimina; puede fallar al distinguir un disparo de otros ruidos. En respuesta a cualquier ruido parecido, esta vía desencadenará ambas, la respuesta visceral y la respuesta de 'pelea o huída'.
Un segundo sistema, más lento, con mayor capacidad de discriminación, implica la vía del tálamo auditivo con la corteza prefrontal, y luego con la amígdala. La corteza prefrontal permite un procesamiento cognitivo sofisticado de la información auditiva. Es una parte del cerebro evolutivamente reciente cuyo desarrollo aparta a los primates del resto del mundo animal. La corteza prefrontal ayuda a distinguir un disparo de otros ruidos como el tronido de un escape de auto. Ayuda a integrar información respecto del contexto presente, por ejemplo que nuestro personaje está a salvo en su casa y rodeado de amigos. Esta respuesta de la corteza prefrontal que acabamos de considerar mitiga entonces la respuesta de la amígdala, alineando esa respuesta con sus creencias sobre la realidad.
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24 de agosto de 2012
Una guia para los sin Dios: C8-Emociones (9 de 11)
Las emociones explican en parte la motivación. La gente psicológicamente sana quiere generalmente las cosas debido a razones. La razón para querer lo que quieren siempre tiene algo que ver con sus emociones. La motivación de alguien puede ser intrínseca, como cuando va a la tienda porque le gusta comprar. La motivación de alguien más también puede ser extrínseca, como cuando va a la tienda para complacer a alguien a quien teme. Sin embargo, en ambos casos, las razones para sus motivaciones recurren a sus emociones, en un caso el gusto y en el otro el temor.
Las emociones se expresan en acciones. Las emociones más básicas --temor, enojo, alegría, y asco, por ejemplo-- producen expresiones faciales innatas características. Las emociones más sofisticadas producen motivaciones mediadas por la cultura y la personalidad, y acciones mediadas por estrategia y circunstancias. Nuevamente esto da pie a errores. El modo en que alguien está motivado a expresar una emoción puede ser inapropiado. Por ejemplo, los sentimientos amistosos pueden expresarse ocasionalmente dando regalos. Sin embargo alguien cuya amistad lo motiva a hacer regalos que son demasiado grandes o demasiado frecuentemente está motivado inapropiadamente.
Notemos, sin embargo, que las normas sociales frecuentemente median la espresión de una emoción en acción. Por ejemplo, culturas diferentes tienen convenciones diferentes para el intercambio de regalos entre amigos. Así que algunas veces es difícil discernir si alguien está motivado de manera inapropiada o simplemente no entendió las convenciones.
Las emociones están en el cuerpo. Las respuestas emocionales incluyen típicamente respuestas corporales: respuestas de conducta tales como los reflejos de 'lucha o huye', respuestas automáticas del sistema nervioso (como los cambios en la presión sanguínea o la tendencia a que se le erice a uno el pelo), y respuestas hormonales como la liberación de adrenalina al torrente sanguineo. Probablemente, nuestra percepción interna de esas respuestas corporales juega un gran papel en nuestros sentimientos, en nuestra experiencia conciente de una emoción. (Damasio 2003:83-133)
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15 de agosto de 2012
Una guia para los sin Dios: C8-Emociones (8 de 11)
Las emociones tienen un aspecto de enfoque de atención. Un patrón de enfoque y atención hace parte de una emoción. Cuando explotamos enojados hacia alguien, clavamos nuestra atención en él. La persona y lo que ha hecho ocupa toda nuestra conciencia. Nuestro enojo hace todo lo demás a un lado; no notamos nada más. Este enfoque de la atención continua, sin embargo, incluso después de que nuestros sentimientos de enojo mueren. Nuestra atención se desliza fácilmente a recuerdos del incidente y las cosas viles que el otro dijo o hizo. Es incluso más importante aquello a lo que no le ponemos antención. Por definición, la atención es selectiva; debe dejar algo afuera. Por ejemplo, nuestro enojo nos hace difícil ver el punto de vista del otro, o ver factores que podrían excusar o mitigar la conducta del otro.
De modo similar, un patrón retroalimentado de enfoque cognitivo hace parcialmente a la depresión. La persona deprimida le pone atención solamente a pensamientos con implicaciones tristes, autodegradantes y desesperadas. No puede atender la evidencia de que es un individuo valioso, una persona con un futuro positivo en un mundo que no es tan maligno. En sus inferencias, se enfoca sólo en las consecuencias que confirman su tristeza: un insulto insignificante implica que todo el mundo lo odia; un pequeño contratiempo implica una catástrofe futura inminente. Sus patrones distorsionados de razonamiento sostienen su estado de ánimo deprimido.
Las emociones enfocan útilmente nuestra atención en cosas, pero al hacerlo hacen que otras cosas sean difíciles de notar. Todas las emociones implican versiones leves de lo que el psicoanálisis llama "mecanismos de defensa". Sin su patrón característico de negación, represión, y racionalización, una emoción no sería la emoción que es. Estos mecanismos de defensa pueden, sin embargo, volverse demasiado fuertes. Las emociones de una persona pueden fallar en responder a evidencia aún más fuertemente opuesta y pueden requerir patrones absurdos de razonamiento para susentarse. Es entonces que las emociones de una persona se vuelven causantes de la desadaptación.
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