22 de enero de 2011

Loana crece y yo ando escamado

Dentro de ocho días Loana tendrá un año y tres meses. Siegue siendo una bebé, es chiquita, aún no sabe hablar (aunque vocaliza muchísimo, y grita, e imita) pero ya camina por toda la casa, y gatea, y está empezando a correr tramos cortos. Cada vez es más independiente, ya no quiere que le demos la mano para acompañarla a todos lados, y prefiere estar abajo, caminando, que en brazos (excepto si son los de mamá). Le gustan los libros. Tiene muchísimos libritos para niños, con hojas gruesas y resistentes, dibujotes, y casi sin texto. Le gustan también las computadoras, digamos que puedo sentarla en mis piernas y ella decide cuál será la búsqueda de imágenes que haremos (Aña = arañas, Tata = Santa, nene = bebés), y luego, ya con losresultados ella aprieta la barra espaciadora y los demás botones de la parte baja del teclado. Sin embargo, lo que más le gusta hasta ahora, es el iPhone de mamá. Prende el aparato, lo desbloquea, entra a las aplicaciones, se sale, busca sus juegos, los activa, los deja, y así se las gasta. Total que su mami y yo no somos los únicos que dedujimos que es una niña tecnológica, tiene contacto con accesorios que ni mi amada ni yo imaginamos siquiera en nuestra infancia. Ella nació ya con todo en su mundo, y quien sabe que habrá para cuando sea adulta, y si decide procrear quien sabe entre qué cosas nacerán mis nietos... jejeje, yo ya proyectandome hacia un futuro lejano.

La vida en la ciudad de México me ha vuelto paranóico, de repente truenan los muebles o las puertas, y yo salto luego luego para investigar y defender a mis amores. Ayer estaba una camioneta lujosa blanca y había tres tipos abajo, viendo hacia mi departamento, y me asusté, pensé en probables secuestradores, los cuales cometerían un terrible error si quisieran secuestrarme, porque estoy tan al día como el que más y no tengo gran posibilidad de juntar para pagarles, y si el secuestrado fuera yo, peor tantito, mi musa tampoco podría rescatarme. Total que a cada esquina estoy viendo moros con tranchetes. Me pregunto si es normal este nivel de adrenalina cuando se deben cuidar a los críos, o si de plano ya estoy alucinando. En fin, prefiero andar a las vivas y de ser posible prevenir cualquier ataque por improbable que parezca.

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