7 de junio de 2008

Rayuela desde atrás

Mientra más leo Rayuela más le entiendo, más claro me queda el concepto global que representa. Está cagado porque Cortázar, por medio de Morelli critica severamente al "lector hembra". De este último término Julio se disculpó posteriormente y hasta mencionó aproximadamente que lo cambiaría por "lector pasivo" para no pecar de sexista. El problema es que Rayuela, hasta donde sé, y lo digo por la gran vanidad que me confiere la profundidad con que creo que logro visualizarlo tras más de 10 leídas, es leido por un 99 por ciento de lectores hembra, que se vengan así de Julio y Morelli juntos al hojear el libro sin poder entrar de verdad en él, y tal vez el 90% dellos además lo dejan inconcluso.

La lectura exclusiva de los capítulos "prescindibles" en De otros lados, en el órden que está en el tablero de dirección (porque también podría leerlos de corrido del 57 al 155), habla hasta donde voy (64) de las inquietudes filosófico-literarias de un escritor. Uno que quiere hablar de sus lectores, pero sus lectores son personajes cultos que discuten y profundizan sobre la obra de dicho escritor, la cual los cautiva y se les escapa al mismo tiempo. Así que al principio de esta parte Cortazar pone muchas de esas "inquietudes" en notas Morellianas, le añade algunos recortes y fragmentos "secretos" o íntimos o asumidos o desconocidos de/por algunos personajes en El lado de allá, así como en El lado de acá.

La historia en De otros lados, retomando, es primero unas notas sueltas del escritor Morelli, luego experiencias sueltas de Oliveira en el transe Maga-Pola-Rocamadour-Soledad, que se condensan y conjuntan en el encuentro entre dos de los personajes de la novela (Horacio y Etienne) y el escritor, lo que luego desemboca en la reunión final del Club poco antes del final de El lado de allá. La cosa no acaba ahí, pero necesito refrescar la memoria para poder hablar de cómo sigue el cuento. Como sea, ahora que sólo leo los capítulos prescindibles me percato de cuanto se entrelazan con los imprescindibles y viceversa. Las claves presentadas allá tienen eco acá, y también en otros lados, unas partes te hablan de las otras, y lo que se dice en algún lugar se entiende mejor en otro, y así ad nauseam.

Tengo la impresión de que la invitación inicial a leer de manera "regular" del capítulo 1 al 56 es un truco. Un "nomás la puntita", un "tú eliges cómo", un "puedes hacerlo sin intensidad" que no son ciertos. Ojo, quien así entra a Rayuela sólo tiene la ilusión de entrar, para entrar deveras hay que hacerlo precisamente a fondo y repetidamente. ¿Elitista? Pos sí, pero hay que postular al ser humano con el que querríamos compartir aquello que nos desvela. Afortunadamente para mí, no tengo que postular a nadie: mi musa y mis amigos superan mis postulados más fantasiosos.

[1] [2] [3] [4] [5]

Nota: Las distintas partes de la serie fueron unidas después. Al escribirlas no pensé en relacionarlas, pero aquí están juntas.

2 comentarios:

LeCronopio dijo...

Encontrarme (pero encontrarnos quizá sería mejor) con esto me provoca sensaciones que distan bastante entre sí. Indudablemente me reconforta enormemente leer a alguien que logra ver la verdadera Rayuela y por sobre todo a la verdadera voz de Cortázar en esta, pero al mismo tiempo me despierta una suerte de envidia sana tu circunstancia particular, la que describes y sintetizas totalmente con tu última oración, "Afortunadamente para mí, no tengo que postular a nadie: mi musa y mis amigos superan mis postulados más fantasiosos". Pues como probablemente ya habrás intuido, yo no corro con esa gracia. Tengo un exclusivo gran amigo con quien confidencio (la palabra es portuguesa pero es que "confiar" o "compartir" se quedan cortas, creo) la literatura un poco más "elevada" —y acá Oliveira se reiría en mi cara—, amigo que fue de hecho quien me inició en el paraíso literario latinoamericano del siglo XX, por allá cuando ambos entrábamos a terminar nuestra adolescencia y empezar a consentir la rutina asidua llamada vida. No te aburriré con mi vida entera: hace no más de tres años abandoné mi ingeniería ad portas de mi práctica profesional, declinando una negación interior que ya se me hacía intolerable para dedicarme desde entonces a escribir incesantemente. Ya lo hacía antes, sobre todo en la enseñanza media en el área de ensayos filosóficos, pero es ya ahora, cuando abandono todo tipo de ajenidad a mi voluntad que me sumergí de lleno en la ficción. Cortázar es alguien fundamental en mi vida, de manera que sentí una necesidad casi ineludible de honrarlo (o intentar) de alguna forma, de mantener viva su literatura en una época dominada por las tentativas concisas y de menor alcance, una época donde la prosa periodística y de mercado se ha tomado el panorama literario. Estoy escribiendo una novela que pretende hacer eso, la que fue seleccionada por el Ministerio de Cultura de mi país en el fondo del libro en el área de creación, y que estimo estará terminada a fin del presente año. Posiblemente ya sabrás para donde voy con todo esto, y es que habiéndote mencionado mi falta de "confidenciadores" literarios y la envidia que me genera la tuya, es natural llegar a la idea de si querrías leer algo de lo que escribo y poder comentarme-criticarme-plantearme tu parecer. Casi irrisible, lo sé, ni me conoces y tomándome este tipo de licencias, pero la verdad es que haciendo lo contrario, no abordándote luego de haber sentido este remoto encuentro en la lectura de tu concepción y noción de la novela y de Cortázar, me terminaría insalvablemente arrepentido. Te felicito por el blog, desconozco a qué te dedicas y si tendrás interés en mi proposición, pero al menos te la dejo hecha. Un saludo desde Chile.

persona.vitrea dijo...

LeCronopio,

La vida ha girado y girado, y hace tiempo que no escribo y no había vuelto al blog hasta hoy. Revisando mi buzón me encontré tu comentario a casi 2 meses que lo hicieras... Si las cosas han ido como esperabas, ya habrás terminado tu novela. Con gusto leeré lo que me mandes, y aportaré lo que pueda aportar. Dije que ya no escribo, pero eso no es estrictamente cierto, ya no escribo literatura, ahora escribo código... Me volví programador para una trasnacional, y ahora vivo en Estados Unidos, casado con mi musa, y "educando" a dos monstruitos.

Revisando lo que pensaba de Rayuela (y mi opinión a mudado, pero no mi admiración por su autor) me dieron ganas de volver a las perras negras, de retomar las letras y dedicarles un espacio diario; las tengo muy descuidadas a las pobres, probablemente me muerdan y rasguñen antes de volverse dóciles una vez más... Saludos