19 de abril de 2009

¿Tabaquismo bajo control?

Mi amada ya dejó definitivamente el cigarro, yo no. Ella ha desarrollado incluso una forma de defensa que la hace mudar la otrora sensación de antojo que tenía cuando veía a otros fumar, a asco, rechazo y ganas de alejarse. A tan sólo mes y medio de haber mudado de hábito, ya no logra entender cómo es que no notábamos el penetrante y horrible aroma del tabaco en combustión, y cómo deja todo impregnado por largo rato.

Por mi parte, llevo casi tres semanas de fumar sólo un cigarrillo al día, por lo general a eso de las cinco de la tarde, subo al "roof garden" de la compañía que me emplea y enciendo mi dosis de nicotina diaria. Es curioso cómo se me va haciendo más fácil aguantarme y esperar el horario de mi "vicio", aunque todavía me cuesta mucha de la fuerza de voluntad que probablemente debería usar para otras actividades más productivas. ¿Será que hay algo más productivo que domarse uno mismo?

Recuerdo que hace unos tres años, cuando fui a ver por última vez al hermano mayor de mi papá (el cual falleció debido a un cancer pulmonar), tio del cual ya todos sabíamos que moriría en menos de seis meses (y de hecho duró tres), leí un excelente libro titulado en inglés A mind of its own, de una psicóloga, socióloga, investigadora y escritora llamada Cordelia Fine. En ese libro había un capítulo dedicado a "la voluntad", y decía que la única manera de lograr que uno se obedezca a sí mismo, es decir, que uno logre alcanzar los objetivos auto-propuestos, es usando la voluntad, pero que esta última es una especie de músculo, y que sólo ejercitándola diariamente se logra ejercerla según los propios planes. De hecho, hay factores que la disminuyen (como el cansancio, la depresión, el estress) y lo hacen a uno perder el control y dejarse mangonear por los caprichos de la propia psique. Pero si uno la ejercita cotidianamente se vuelve más resistente y es posible dirigirse hacia donde razonablemente se había elegido. Mis tres experimentos tratan también de esto, el control de gastos, el blog, y ahora el mantener a ralla, sin dejarlo, al tabaco, son formas de ejercitar mi voluntad, y sí, definitivamente he notado mejoras en otros ámbitos (como levantarme más temprano, dedicarme a los quehaceres, contener mi frustración, o concentrarme y avanzar en el trabajo).

De cualquier modo la regla es simple: si un día caigo en la tentación y me fumo más de un cigarro, entonces soy demasiado débil para lidiar con el tabaco, me habrá derrotado y tendré que dejarlo definitivamente.

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