28 de junio de 2010

El tercer pilar de la economía

Ya expuse porqué las huelgas y las manifestaciones no son mi estrategia de lucha preferida, y ya mencioné que la estrategia que expondré tiene que ver con el consumo. El consumo es una de las tres operaciones básicas de una economía, las otras dos son la producción y la distribución. En el consumo, uno va a la tienda por los bienes que requiere, los paga, los lleva a casa, los usa, y desecha los restos. Cada individuo hace esa cadena de operaciones de consumo periódicamente, de manera aislada y personal, tal vez en nombre de varias personas (miembros de su familia, para la empresa en que trabaja, etc), pero muy pocas veces en nombre de grandes grupos o colectivos. Sin embargo, el consumo es, supuestamente, el que motiva tanto la producción como la distribución. Si absolutamente nadie consumiera cocacola, al poco tiempo la empresa de la ola tendría que cerrar sus operaciones.

Pueden decirme que también es al revés, que la mayor refresquera del mundo invierte (yo diría que despilfarra) miles de millones en publicidad y campañas para convencer a los consumidores de comprar su bebida estrella. Sí, el consumo es motivado, por supuesto, pero igual que sin producción no hay consumo, sin consumo no hay producción, y en tanto individuo es más fácil combatir del lado del consumo que del de la producción; es más fácil para uno dejar de consumir cocacola que siquiera intentar dejar de producirla. De modo, pues, que la estrategia se centra en el consumo en primera instancia desde el punto de vista individual. ¿Que puede hacer un consumidor aislado para adquirir poder y beneficiarse?, pues ser un consumidor disciplinado y consciente.

La primera fase de mi estrategia se centra en el consumidor individual, el cual, puede lograr beneficios modestos si a) registra, procesa y analiza su consumo, y b) con base en el estudio de su propio consumo mejora sus hábitos de consumidor. Para el punto "a" propongo que cada consumidor apunte (y luego vacíe en una base de datos) cada compra, cada propina, cada moneda que salga de su bolsillo, para ir generando un historial con el cual hacer análisis, establecer volúmenes, y elaborar proyecciones de consumo a futuro. Para el punto "b" sugiero que con esa nueva información digerida, el consumidor planifique sus compras de la siguiente forma: para los productos imperecederos que busque proveedores que le den descuento por volumen y compre más cantidad (menos veces al año) de lo que ya sabe que seguro va a usar en el futuro, que compre los productos industriales perecederos que más lejana tengan la fecha de caducidad, también en el mayor volumen posible, y que tenga un plan para comprar todo lo fresco periódicamente de modo que disminuyan al máximo las mermas.

La segunda fase postula una especie de cooperativa de consumo entre individuos que ya llevan cierto tiempo estudiando sus compras y mejorando sus hábitos de consumidores, y la tercera establece la posibilidad de empresas horizontales basadas en la demanda de dichas cooperativas. Pero de la segunda y tercer fases las explicaré mejor el próximo post de "estrategia"

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