9 de junio de 2009

De genialidades y necedades

No es tan fácil definir si una persona es genial o simplemente brillante, o tal vez alguien muy necio pero que se cree muy genio. Se trata de términos bastante laxos y que pueden combinarse (es decir, no son contradictorios). Además, pareciera que si uno no nació ya con oido absoluto y a los tres años dominaba el piano y otros 20 instrumentos, además de resolver ecuaciones diferenciales apenas pasados los 60 meses de edad, no se puede auto-atribuir el mote de genio. Al menos no de genio nato. Pero también es cierto que hay obras geniales que salieron de personas que sólo fueron inspiradas por las musas tras mucha dedicación y esfuerzo, que en su momento eran vistas como necias o aferradas, y lograron alguna que otra obra maestra ya entradas en años y/o cerca del final de sus vidas.

Por lo que yo distingo al menos dos tipos de genio: 1.- los natos y 2.- los que se hacen con la experiencia de vida y dejan una obra para constatarlo. También creo que existen personas brillantes, con grandes capacidades, que pueden apreciar y entender a los genios, pero que no dejan alguna obra que los empariente directamente con ellos, o que si la dejan es olvidada por irrelevante. También creo que hay personas que se creen geniales (sin serlo), que se creen acosadas por las musas (sin estarlo), y que personifican patéticamente al necio empoderado que quiere imponer su visión porque se cree que es un genio.

Le mencioné esta tipificación a la analista para luego auto-proclamarme genio, pero ella luego luego me puso en papel del necio, pa que se me quitara. Siéndolo otro poco, digamos que soy los tres al mismo tiempo. 1.- He tenido indicios de mi genialidad debido a ciertos trabajos que en algún momento me fueron solicitados y que hice con relativa facilidad pero sorprendiendo a todos los involucrados (como la traducción de un poema del francés al español que según unos especialistas en traducción literaria era intraducible). 2.- En otros campos en los que me considero simplemente un "brillante" aprendiz, logro entender a los genios que han dejado trabajos perdurables, y entiendo porqué es que son geniales, y les reconozco el lugar que se ganaron en la historia de la cultura de la humanidad. 3.- Hay cosas en las que no sé nada pero en las que me comporto como si fuera la mayor autoridad, en esas seguramente (mientras siga actuando como lo hago) soy y seré visto como un necio.

Es decir, cuando me he dicho a mí mismo genio, lo he acotado a campos específicos como la traducción o mi manejo de más lenguas que el español. A veces (la mayoría) exagero, como cuando quiero incluir campos como la comprensión, en donde más que genio podría decirseme brillante, pero obvio que si se quiere aplicar a campos como "la capacidad para negociar con mi pareja" o "la capacidad para concretar y finalizar los esfuerzos emprendidos", se verá que, según un historial del que no puedo desprenderme, soy bastante mediocre, y que si yo quisiera atribuirme aunque fuera una poca de genialidad en dichos campos estaría siendo un necio.

Ahora bien, un genio global, uno en todos los campos del conocimiento humano, un gurú que pueda enseñarnos a vivir y que tenga la respuesta exacta y/o precisa para todos los males y angustias que nos aquejan, es uno de esos utópicos conglomerados de ilusiones heróicas. Un ideal en el que no creo. En cuanto a mi persona, estoy seguro que algunas contadísimas y escasas veces he sido genial, algunas otras (ya más abundantes) he mostrado ser brillante, y en la mayoría (si no es que en todas) he sido un necio.

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