13 de febrero de 2011

Una guia para los sin Dios: C2-Propósito (3 de 10)

Propósitos: psicológicos, científicos y teológicos

Sin duda, los seres humanos somos criaturas resueltas. Tenemos intenciones y metas. Fromulamos y revisamos nuestros fines en la vida. Nos comprometemos a cursos de acción y hacemos planes de cómo proseguir nuestras vidas. Nos entendemos a nostros mismos entendiendo nuestras metas y propósitos. Entendemos también a otras personas en esos mismos términos. Formulamos teorías respecto a las metas y los propósitos de los otros para predecir sus comportamientos y coordinar nuestras acciones con las suyas. Nuestro entendimiento diario de la psicología humana es irreductiblemente intencional.

No hay nada malo con esta visión de la psicología humana. Los problemas surgen, sin embargo, cuando intentamos proyectar esta manera de entendernos a nosotros hacia el cosmos. Nuestros ancestros tempranos, muy plausiblemente, tenían un mejor entendimiento de ellos mismos y de sus prójimos de lo que entendían al mundo que los rodeaba. Así que fácilmente llegaban a proyectar su entendimiento de la psicología humana al mundo natural. Veían al mundo de modo animista. Explicaban el comportamiento de las estaciones, del clima, y del mundo a su alrededor usando los planes y propósitos de espíritus o dioses. Al igual que ellos creaban artefactos para cumplir con sus propios propósitos, así tambien entendían los orígenes del mundo a travez de los propósitos de su creador.

Sólo en los úlitmos dos siglos los seres humanos empezamos a dejar de proyectar nuestra propia psicología al universo y a deshacernos de esa visión animista del mundo. La física de Galileo y Newton, y la biología de Darwin han reemplazado a la "ciencia" teleológica de Aristóteles que dominó por milenios. La búsqueda de un propósito en la ciencia se acabó.

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